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martes, 29 de mayo de 2012

Quinta noche: el poeta.

Su ventana era la única que permanecía encendida. Noche tras noche el poeta se devanaba los sesos, tratando de encontrar una rima nueva que agradara al monarca. Años atrás había sido el célebre Juglar Real. Su nombre había corrido de pueblo en pueblo precediendo su llegada, y sus historias eran las más demandadas cuando los parroquianos se reunían alrededor de las gastadas mesas de la taberna. Pero ya no era así. Llegaban juglares jóvenes, con nuevos romances y exóticos lugares que proponer a la gente. El pobre Isaac no podía hacer más que atraer a los niños con música y juegos malabares, y luchar en las plazas por unas monedas. Dormía por la tarde; trabajaba por las noches, y cada mañana se vestía de nuevo con ropas de alegres colores, sacaba brillo a sus flautas y marchaba a las plazas de pueblos cercanos. 
Y, a pesar de todo, esa no era la vida que soñaba de pequeño.
Él quería inventar. Crear historias nuevas. Luchar con un monstruo diferente cada día; recorrer países imaginarios, surcar mares jamás nombrados, y pelear con fiereza por doncellas de mil rostros y mil voces candorosas. Quería construir un puente entre la realidad y la ficción. Ayudar a sus vecinos a olvidar, por un rato, la dureza del día a día.


Pero el escándalo arruina a cualquiera. Y ser el amante de la reina es un escándalo lo suficientemente grande como para hundir al Juglar del Rey.
Isaac nunca consiguió probar su inocencia. La Reina no quiso saber nada del asunto, ocupada como estaba en sus asuntos y sus quehaceres. El Rey le juró la muerte si pisaba de nuevo una sola baldosa de su castillo. Y el poeta volvió a su buhardilla, a sus velas de sebo y a sus pergaminos emborronados con rimas demasiado oídas. 
"¿Y si... el escándalo pudiera revertirse?"

viernes, 25 de mayo de 2012

Nota al margen.

"Hoy no me tocaba venir..."
Cerró el cuaderno y volvió a estudiar. Detrás: un cálamo. Un tintero verde. Una hoja de papel artesanal escrita con su letra sinuosa y elegante. Una declaración de "hechos" que ni siquiera ella sabe qué dice. Pero en el fondo, sabe que ha hecho lo correcto. Y no le importa esperar junto a él a que el hielo de su interior desaparezca. 
Porque las cartas de ese tipo comienzan sin saber qué se va a decir y terminan sin saber qué se ha dicho. Y pobre del que relea lo que ha escrito. Romperá la carta una y otra vez.

Agitó la cabeza y volvió a repasar sus apuntes. Tras tantos meses esperando, podía permitirse el lujo de esperar un poco más.
Y a su lado, el tiempo pasaba muy rápido.

lunes, 14 de mayo de 2012

Domesticado.

" No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo..."


Encadenarse es bonito...siempre y cuando las cadenas sean correspondidas.
En mi caso no parecen serlo.